La Profanación de la Memoria

POR MARÍA MARTA LUJÁN*

Lo que parecía imposible / se volvió verosímil de pronto. (Roberto Caballero, 2025)

Resulta casi obvia la afirmación de que el actual gobierno de Javier Milei ha implementado una maquinaria de despojo -a nivel material y simbólico-  mediante micropolíticas regresivas tendientes a la desarticulación de luchas históricas y   derechos adquiridos. La Libertad Avanza –a paso redoblado- contra los derechos humanos. Las medidas son propuestas o implementadas desde políticas de Estado que se exponen sin máscaras,  una modulación de “las democracias de la crueldad” (Ipar, 2024) en las que, lejos de ocultar o disimular los mecanismos de saqueo y  destrucción, las nuevas derechas sobreactuán lo que José Natanson denomina “malismo”(2025).

En tal sentido, la consigna Memoria, Verdad y Justicia, anclada en el consenso democrático durante más de cuatro décadas, se ha convertido en uno de los blancos del discurso oficial, no sólo a través de la deslegitimación sino también mediante el recorte  –motosierra mediante- de recursos para su sostenimiento. Dicha postura quedó instalada por Javier Milei en el primer debate presidencial, el 1° de octubre del 2023: “No fueron 30.000 los desaparecidos (….) Para nosotros durante los ’70 hubo una guerra”. Apenas ingresó a la Casa Rosada, ese preludio discursivo se puso en acción.

Escena 1

El 20 diciembre del 2025, en un programa de streaming, Ánima Digital, uno de los panelistas, Alfredo “Rino” Gammariello, tomó la palabra y lanzó una frase que desató la controversia: “Con lo único que les va mal es con el agua. Cuando van a las marchas los bañan; si los tiran de los aviones, no saben nadar y, si se tiran por algún lado por el sur, también se ahogan”. La referencia aludió de manera directa a distintos episodios de violencia estatal: la represión de la protesta social, los vuelos de la muerte —la fase final del exterminio practicado por la última dictadura militar, en la que las víctimas eran previamente drogadas para inmovilizarlas antes de ser arrojadas desde aviones al mar o a ríos— y la muerte de Santiago Maldonado, quien falleció ahogado mientras escapaba de un operativo de Gendarmería al intentar cruzar un curso de agua sin saber nadar. Mientras Gammariello hablaba específicamente de los vuelos de la muerte, la diputada libertaria Lila Lemoine reaccionó con una risa, cuando otra columnista agregó: “Los kukas no son waterproof” (Rev. Noticias, 24/12/2025).

La banalización de la crueldad se naturaliza desde el discurso oficial, difuminando las fronteras de lo decible y habilitando la mofa en torno a temas sensibles en el imaginario nacional, como lo son los asesinatos de la dictadura.

El recurso del humor en torno a la tragedia no solo agrede a la memoria de las víctimas y  a sus familiares, sino que se amplifica por el lugar del que enuncia: el fandom mileísta

Este ejercicio de trivialización de la tragedia es esclarecido por el filósofo Luis Ignacio García, quien lee en el discurso y la performance fascitoides del mileísmo, una estrategia perversamente eficaz: el uso de la parodia de sí.  “Gracias al escudo autoparódico -que despliegan con astucia de cosplayer y ética troll- estos nuevos fachos entran más fácil en este mundo veloz y fluído (…), les otorga movilidad para entrar y salir de la democracia, destruirla por dentro, y para neutralizar la crítica al pasearse como burla”. (García, 2024).

A través de una pornográfica impunidad, el trauma genocida ingresa -en clave bizarra-  a la escena del show mediático.

Si el fascismo clásico era sinónimo de rigidez y estereotipia, en este fascismo cosplay, la parodia deja de ser involuntaria y pasa a ser deliberada; si el carácter pantomímico de la performance le resta seriedad, parece relevarlo de los efectos de sus actos y amortiguar la violencia real. El devenir travesti del fascismo -concluye García- es su estrategia más deslumbrante y genial. El devenir humor de lo perpetrado por el terrorismo de Estado   -agregamos nosotros- es su cara más siniestra.[i]

Escena 2

El 7 de agosto de 2025 se difundió en los medios una foto en la que Milei aparece junto a dirigentes afines y candidatos de su partido utilizando   la consigna Nunca Más en la antesala de las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires. El cartel exhibido expresaba “Kirchnerismo Nunca Más”, tomando para la imagen  la tipografía tradicional (Pagina 12, 8 de agosto de 2025).

La democracia argentina se re-fundó bajo una promesa: Nunca Más. Fue la frase que eligió la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas para titular su informe sobre los campos de concentración de la dictadura. El nombre -según la reconstrucción del sociólogo Emilio Crenzel (2023) en su libro La historia política del Nunca Más  fue idea de Magdalena Ruiz Guiñazú, quien integraba la CONADEP. La noche del 4 de julio de 1984 fue la primera vez que la sociedad argentina se topó de manera masiva, ante la pantalla de Canal13, con la expresión Nunca Más. Fue también la declaración con la que el fiscal Julio Strassera cerró su pedido de condena para los jerarcas que habían sido los señores de la vida y de la muerte hasta pocos meses antes.

La usurpación semántica  por parte del mileismo de un lema construido en base a consensos democráticos diluye su potencia histórica al instrumentalizarse como slogan de confrontación con un propósito partidario; el  símbolo profanado[ii] deviene recurso para demonizar una fuerza política opositora a través de la eliminación del otro replicando, de ese modo, la  lógica dictatorial.

Escena 3

 26 de julio de 2025 – durante una entrevista radial tras asistir a la 137° Exposición Rural de Palermo- Milei apuntó contra los senadores que apoyaron la sanción de las leyes por el aumento jubilatorio, la prórroga de la moratoria previsional y la emergencia en discapacidad y los trató de “asesinos” y “genocidas”: “Aquellos que no acompañen al veto son genocidas y van a estar asesinando a las generaciones futuras. Estarían haciendo una matanza contra nuestros jóvenes”. (La Nación, 26 de julio de 2025).

La trivialización de la tragedia recurre –también- a la degradación de la palabra o a la confiscación de significantes sedimentados en nuestra cultura -como  libertad o justicia social- haciendo uso del lenguaje como herramienta odiante. Calificar de “genocidas” a los legisladores opositores que votaron contra las políticas fiscales del gobierno -como sostiene Alejandro Slokar-  no se trata sólo de una torpeza semántica. Es un insulto a quienes cargan con el peso de recuerdos insoportables en cualquier parte del mundo mientras se trivializa el Nunca Más. “La categoría genocidio no se acuñó para provocar discusiones en streaming o ganar en el recinto parlamentario, sino para describir lo que ocurrió en Auschwitz, en Srebrenica o en la exESMA. Usarla para acusar de crímenes atroces a quienes opinan políticamente distinto no solo es falso, sino que banaliza una catástrofe real”. (Slokar, 2025).

Existe una íntima relación entre la profanación de la Memoria, la distorsión de sus símbolos, el desmantelamiento de sus instituciones y el plan de país que este gobierno lleva adelante.

El consenso social pos dictadura es avasallado; ya no se trata de la ofensiva revisionista de la “Teoría de los dos demonios” o de “Memoria completa”, sino de refundar la memoria oficial mediante la imposición de otro relato. Como afirma Sturlwark, se produce una inversión general del juicio moral, por el cual la víctima deja de producir respeto y el victimario empieza a ser impune (2025).

Honrar la memoria ha permitido –durante más de cuatro décadas-  la elaboración del trauma. La psicoanalista Nora Merlín sostiene que, como acto, la memoria hace presente el recuerdo, el cual permite recortar un pasado que se funda cada vez y que apunta al porvenir; para que un acontecimiento doloroso no retorne compulsiva y eternamente, el recuerdo es una herramienta, un recurso que tiene el aparato psíquico afectado por una marca para tramitarla en lugar de padecerla, hacer posible la vida y la identidad. Sin memoria no hay identidad. (Merlín, 2025).

Como en toda controversia intensa sobre el pasado, lo que está en discusión son las cuestiones candentes del presente: la resistencia, la lucha por la igualdad, la violencia estatal. Lo que está en juego no es solo el modo en el que relataremos y recordaremos lo que ocurrió en la última dictadura, sino lo que como sociedad asumamos como aceptable y no aceptable en el futuro (CELS, 2025); Entre la impunidad y el punitivismo de este gobierno, lo que está en riesgo es el límite –cada vez más difuso-   entre democracia y fascismo.


[i] El tema de los límites del humor ha sido ampliamente trabajado por Ilde Erlich, tanto en su investigación como becaria doctoral del CONICET como en su Tesis de Doctorado no publicada, Memorias locales y configuraciones del humor y la política en la revista Hortensia (1971-1976), [Doctorado en Letras, Facultad de Filosofía y Letras, UNT]. pp.60-65.

[ii] Utilizamos aquí la palabra profanación en un sentido inverso al que le otorga Giorgio Agamben. Para el filósofo, se trata del acto de devolver al uso común aquello que había sido separado en la esfera de lo sagrado. Agamben, G. (2005). Profanaciones. Adriana Hidalgo Editora.En este caso, usamos profanar como la acción -por parte del gobierno de LLA- de mansillar la memoria sobre el Terrorismo de Estado, expropiarla y deshumanizarla.

Referencias bibliográficas

Bravo, E. (2025). “La banalización del Nunca Más. La apropiación de un lema de lucha y el desarme de políticas públicas”. https://www.andhes.org.ar/contenido/301/banalizacion-nunca-mas-apropiacion-lema-lucha-desarme-politicas-publicas.html

Caballero, R. (2026). “La democracia profanada”. https://contrapoderweb.com.ar/la-democracia-profanada/  

Crenzel, E. (2023). La historia política del Nunca Más. Siglo XXI

Ipar, E. (2024). “La democracia cruel”. https://motoreconomico.com.ar/la-democracia-cruel/

García, L.I. (2026). Fascismo Cosplay. Crónicas del desconcierto en el laboratorio argentino. Caja Negra.

Merlín, N.  “Trauma y Memoria. Democracia o Fascismo”. https://www.pagina12.com.ar/811916-trauma-y-memoria-democracia-o-fascismo/

Natanson, J. (2025). ¿Fascismo?”. Rev. Le Monde Diplomatique. Feb. 2025.

Slokar, A. “Dinamitando la última frontera”. https://www.pagina12.com.ar/848501-dinamitando-la-ultima-frontera/

Sturlwark,  D. (2025). “Antifascismo”. Rev. Lobo suelto. Feb. de 2025.

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