Memoria, Comunicación y defensa de los Derechos Humanos

POR MARIELA RAMOS

Prefacio de ausentes

no importa quien/ toco primero/ la tierra/ a muerte preguntada/ contesto/  lloviendo/  y de a uno fuimos caídos.                                                                                                 Cronicario de Roberto Reynoso

En el año 2002, Enrique Fernando Romero realiza una presentación en la justicia federal solicitando se investigue la existencia de un pozo que habría sido utilizado durante el terrorismo de estado para la inhumación clandestina de cuerpos de desaparecidos en la provincia de Tucumán. La denuncia dio inicio a la causa conocida como: “Pozo De Vargas”, la causa represento para los familiares de desaparecidos la posibilidad de demostrar materialmente la existencia y magnitud de los crímenes ocurridos en Tucumán debido que el hallazgo de una fosa clandestina era prueba irrefutable que fue un genocidio y no una guerra. En el proceso que inicia a partir del año 2002, los organismos de derechos humanos de la provincia entienden que la construcción de Memoria sobre el pasado solo era posible si la justicia actuaba y establecía los hechos en clave de violaciones a los derechos humanos. Las palabras de Pablo Gargiulo lo explican así: “Faltaba la verdad judicial, que era esa verdad que por estar ausente posibilitó que se pudiera seguir negando en muchos ámbitos, cosas que todos sabían habían sucedido y que nosotros como militantes sosteníamos que habían pasado”.

 En todos estos entramados de sentidos, luchados y construidos, anida al menos como posibilidad, un espacio para la palabra, para juntarse con otros y remover esas capas de silencios cultivados durante décadas.  A 50 años del 24 de marzo de 1976 intentaremos reflexionar sobre los procesos de enjuiciamiento como paso indispensable para saldar esa histórica deuda con las víctimas del terrorismo de estado del Tucumán profundo y rural junto a Tina Gardella, licenciada en comunicación social y docente universitaria. Actualmente coordina el proyecto que cruza la Comunicación con la defensa de los DD.HH.: El Diario del Juicio que busca documentar los juicios por delitos de Lesa Humanidad en la provincia, junto a H.I.J.O.S y el medio alternativo La Palta.

 El Diario del Juicio nace a la luz de una necesidad y solicitud concreta de H.I.J.O.S ¿Cual fue la solicitud a la Cátedra Comunicación Alternativa donde se desempeñaba como docente?

 Cuando la agrupación Hijos solicita la Cátedra de Comunicación Alternativa, ¿pueden ustedes ayudarnos desde la comunicación para sacar el juicio a la calle? Nosotros entendíamos que no era un pedido comunicacional, que era un pedido político. ¿Por qué? Por qué entendíamos que no se trataba de que nos estaban pidiendo un afiche, una frase, un programa, lo que nos estaban pidiendo es político en cuanto suponía ya un posicionamiento, nos estaban diciendo, miren, el juicio no puede quedar en lo punitivo, el juicio no puede ser cuestión de familiares, amigos, organismos de derechos humanos. Así surge en el año 2012 y ante un juicio como la mega causa Jefatura II, Arsenales II, que fue y sigue siendo el mayor juicio de lesa humanidad del NOA por la cantidad de víctimas, por la cantidad de imputados. Entonces, se comenzó a trabajar y ahí viene una segunda cuestión que tiene que ver con la historización y politización, ¿por qué a nosotros se nos ocurrió que no nos llamó la atención que lo tomáramos como un requerimiento político, política, comunicacional, no de comunicación herramental nada más? Porque, claro, si el nacimiento de la política de derechos humanos, el nacimiento de los derechos humanos como campo, las memorias en disputas, tiene un alto grado de historicidad y apoliticidad. ¿Cuándo surge? Cuando en 1977 hay una madre que emerge de ese grupo de madres de los jueves y dice que nos digan dónde están. Ya el desaparecido negado, el muerto negado, el secuestrado negado, el detenido negado, de pronto tiene entidad. Hay alguien que da cuenta de eso. Che, yo soy su madre. Hay una madre, quiere decir que hay un hijo. Quiere decir, de una simple semiótica, esa madre se instala para dar cuenta de que ahí hay un reclamo y hay un pedido de restitución, devuelvan mi hijo, díganme dónde está. Pero hay otra cosa más. Eso es la historicidad, pero hay otra cosa también súper importante en cuanto a la apoliticidad porque al ser en una plaza, no al ser en un set de televisión, no en la casa, no en un bar, sino en una plaza, lo que se está pidiendo también y se ejerce más que pedir es la restitución del discurso público. Ese pedido en una plaza es me quieren callar y yo pido que me devuelvan, que me restituyan el poder del discurso público. Entonces, ese hecho fundante hace que nosotros categoricemos al movimiento de derechos humanos como los dispositivos que generaron las condiciones para politizar el dolor. ¿Qué es politizar el dolor? Politizar el dolor es hacer que un drama personal se inserte en la trama colectiva. Deja de ser propiedad de la familia, deja de ser dolor de un padre, de una madre, de hermanos para convertirse en dolor social, en dolor político, en dolor de la sociedad. Entonces, el pedido de hijos a la cátedra supuso eso, que había que sacar el juicio a la calle Y fue además en un momento que es la otra riqueza que tiene el campo de los derechos humanos, donde se producen movimientos siempre creativos de reflexión crítica y de aportes creativos. En ese momento, estamos hablando del 2012, se estaba produciendo un desplazamiento del juicio y castigo inicial, pues el castigo queremos condenas, queremos que este esté en la cárcel. Algo más, es decir, queremos que no quede el juicio y castigo, bueno, ya está se lo condenan, o esto, o lo otro, que no quede en la escena jurídica únicamente, sino que pueda penetrar en la sociedad porque no se puede construir memoria, verdad, justicia, únicamente en la escena judicial. Tiene que participar la sociedad, tiene que participar lo político, tiene que participar lo cultural, tiene que participar lo educativo.

¿Cómo se dio la articulación entre los diferentes actores y sus particularidades: la academia, H.I.J.O.S y La Palta?

Consideramos que lo académico tiene limitaciones, tiene limitaciones institucionales, tiene limitaciones de currículas, tiene tiempos que a veces no son tan flexibles y acudimos, más allá de que la materia era comunicación alternativa, a articular con la Palta que era un colectivo que se había formado con estudiantes o egresados, justamente de comunicación alternativa. O sea que había una cercanía, pero no tenía por ahí este carácter de sujeto sujetado que hace la academia, más allá del afán de muchos profes, pero hay estructuras que son estructurantes en la universidad. Entonces esa era la posibilidad de articular tres actores, hijos, estudiantes de comunicación y la Palta, que bueno, se comenzó a andar y ahí viene otra riqueza. Es muy importante porque toma saberes y haceres extra académicos para reflexionar y ponerlos a dialogar justamente con estas instancias académicas, porque si no, realmente no, no se podría dar el acto, el acto educativo comunicativo, porque no estamos hablando de producción de conocimiento, estamos hablando de instituir y constituir como acto político al acto educativo. Y eso no se logra solo desde la universidad, sino únicamente en relación con el afuera, con los colectivos organizados, con la calle, únicamente así. Entonces esa articulación tuvo sus características muy importantes. ¿Por qué? Porque esa articulación no era de esencias, es decir, a ver, ¿cuáles son las particularidades de la agrupación hijos? Y busquemos qué es lo que coincide o articula con las particularidades de un colectivo de comunicación popular o con las particularidades de los estudiantes de comunicación. No se trata de poner en diálogo esencias, se trata de tener objetivos, sacar el juicio en la calle. Entonces, entender que en el entre, en lo que pasa en el medio, qué es lo que pasa con lo que sucede en el medio para dar lugar a lo inesperado, para dar lugar a las diferencias, para dar lugar a las distinciones, para dar lugar a las subjetividades de cada uno.Ver lo que pasa, ver lo que pasa en el medio, ver lo que pasa en la puesta en escena ya de ese hecho de ir, porque nos hemos encontrado con estudiantes que ni en el baño que ni estaban tan impactados al sentarse en el TOF que quedaron como paralizados, porque lo que sucede en la escena judicial, suceden muchas cosas propias de la liturgia judicial, hay acusaciones, hay defensas, pero en verdad el punto central son los testimonios. Y ahí ante el testimonio, uno no es que se entera de lo que pasó, que de alguna manera te sabe de lo que se entera, de lo que interpela y es, bueno, ¿qué hago con lo que pasó? Ahora ya lo sé. ¿Y qué hago con esto? No es incorporar conocimiento. ¿qué vas a hacer con eso? ¿Qué vas a hacer con la escucha? Entonces ahí se produjo una interrelación muy interesante, no existe ese relato conceptual, lógico, de pura lógica, al contrario, como que aquí se rompen absolutamente todas, todas las lógicas.

La incorporación de perspectiva de género en los juicios por delitos de Lesa Humanidad permitió visibilizas y juzgar las violencias sexuales como delitos autónomos ¿Cómo se dio ese proceso en Tucumán? ¿Cuál fue el rol de los procesos comunicativos?

 Bueno, entonces eso fue el diario del juicio desde sus inicios, que lo que fue cambiando fue justamente las cortes, estudiantes, que nos encontramos con la posibilidad que no se había dado al principio de incorporar la perspectiva de género, pero no porque nosotros hubiéramos dicho, mira, feminismo, la emancipación, el empoderamiento, no por una cuestión de época, sino porque surgió de las audiencias. tomó en la lucha desde previo a la dictadura, incluso, y lo que usted decía, que en el libro menciona que es en el 2012, cuando se empieza a juzgar, que ya pasó a nivel nacional en el 2010, los delitos sexuales como delitos autónomos independientes a lo que se consideraba la tortura o los vejámenes, que es importante en ese sentido también el aporte construido desde esos espacios judiciales, más allá que siempre entiendo lo que usted decía, que ese espacio jurídico es más que un espacio jurídico. Por eso utilizamos el término escena, porque hay una relación entre acciones y reflexiones, que es lo que da el testimonio. El testimonio no es narración de subjetividades ni narración de hechos únicamente, porque no hay que olvidar que todo se hace desde un presente, es decir, se trae ese pasado, se lo mira ese pasado, se lo construye ese pasado desde un presente, desde un presente que uno aspira a que sea emancipador, no un presente que sea opresivo. Se pone en diálogo con el presente que tenemos como para ver que no es lo mismo declarar en un momento donde hay política de derechos humanos, donde se conquista y se va por más derechos humanos a una época donde, por ejemplo, como la de hoy, hay un claro retroceso, no es lo mismo testimoniar en un marco político que en otro. El campo de los derechos humanos y la escena judicial son un campo propicio para la comunicación porque permite dar cuenta de cuestiones que no nacen en la academia, que la academia las lleva, la comunicación, la formación de los comunicadores las lleva, pero porque las vivió en la práctica. Vamos a uno de los juicios y nos piden desalojar la sala. Y más allá de nosotros había periodistas. En ese momento había periodistas de Clarín, había periodistas de La Gaceta, Canal 8, Canal 10. ¿Cómo desalojar? Sí, hay que aplicar el protocolo porque va a declarar una víctima de delitos sexuales En vivo y en directo las tensiones y los conflictos que genera el aplicar la perspectiva de género. ¿Cómo va a estar por encima de la libertad de expresión? Soy periodista. Entonces es muy interesante que la formación de un periodista, de un comunicador, ya se tenga esas experiencias. No es una adhesión teórica, no es una adhesión conceptual, no es una adhesión ideológica únicamente, sino que es origen de la misma práctica. Otra cuestión: Declara una víctima por videoconferencia desde Salta. Esta sobreviviente dice que no, no quiere que se aplique el protocolo. Esa va a contar todo. Otra postura. Le parece que se tiene que conocer todo lo que le han hecho. Bueno, asistimos todos. Y cuándo termina ella en el tiempito que dan, tiempo intermedio, cuarto intermedio, como le llama la justicia, un cuarto intermedio, una de las estudiantes se acerca y me dice, profesora, ¿y si ella se arrepiente después? ¿Y si ella después dice, no, no lo tendría que haber?  Gran pregunta. Surgen nuevas preguntas porque el campo de la comunicación no puede permitirse que no existan siempre nuevas preguntas. Uno ve que la perspectiva de género en relación con la comunicación y en relación con los derechos humanos es un continuo, nuevas preguntas. Y eso es lo que hace vivo al campo y a la relación. Y otra cuestión más, en el operativo de independencia declara una mujer que cuando tenía 14 años había sufrido violaciones sexuales, una situación muy dolorosa en la comisaría de Río Seco porque además le habían hecho a la madre esperar afuera de la comisaría, o sea, la madre estaba sabiendo todo lo que le estaban haciendo a la hija. En ese momento teníamos dos o tres estudiantes varones, siempre han sido la mayoría mujeres. Uno de ellos, porque estábamos preparando el libro del operativo de independencia donde nos íbamos a dividir sobre qué localidades iba a escribir, como es el libro del operativo de independencia, este estudiante me dice yo quiero escribir sobre el caso de la niñita, siempre me acuerdo el término, de la niñita. Yo tenía 19 años, pero para él los hechos ocurridos colocaban a esa adolescente de 14 años tan indefensa como una niñita. Entonces me dice él yo quisiera escribir sobre la niñita de 14 años. Alguien tiene que pedir disculpas de género.

Llevamos en Tucumán 16 juicios, que no es poco, por supuesto, para una provincia que tuvo, además, también el TOF, en el 2013 elabora un protocolo para, y eso es un aporte que hizo a los juicios en general, el TOF de Tucumán elabora un protocolo para la cobertura en los casos de agresiones, de violaciones, porque, a partir del 2010, se considera delitos autónomos y no como parte de una tortura más, porque está probado que a la mujer se la castigaba doblemente, justamente por no ser una mujer que no estén como ama de casa, cuidando los hijos, sino que era sindicalista, era militante, entonces tenía doble, doble castigo,

¿El Diario, que es un blog, es un proyecto que propone un cruce entre Comunicación y la defensa de los DD. HH?

Sostener el lazo social, que, dadas las singularidades, recordemos que el campo de los derechos humanos es lo que permite, así lo iniciamos con la politización del dolor, con el drama personal inserto en la trama colectiva, es lo que permite el campo de los derechos humanos, precisamente, que se construyan simultáneamente la singularidad y lo colectivo. Se retroalimentan de manera dialéctica, entonces, eso solamente es posible si el lazo social se lo preserva, si no, y esa es nuestra tarea, ¿no?, más allá de específicamente sacar el juicio a la calle, interesar a toda la sociedad en, a ver, en restaurar los pactos democráticos que están rotos actualmente, el nunca más, hay que volver a reconfigurarlo, 

Hay una operación, y si esto no es casual, hay una operación para disociar y fragmentar, es decir, cuando se fragmenta y se disocia, porque ese es el objetivo fundamental, pero porque justamente el objetivo es la disociación, la fragmentación, hay que volver a trabajar en una instancia totalizadora, somos seres totalizantes e integrales, es decir, ¿eso qué significa? Que somos sujetos políticos, cuando nos disociamos dejamos de ser sujetos políticos, entonces, la primera mirada hacia nuestros estudiantes no es la sumatoria de partes, es como sujeto, como sujeto, entonces, bueno, a ver, ¿cuáles son los límites de esta elección? ¿cuáles son los límites de esta disociación? ¿cuáles son los límites, Hoy estamos discutiendo si el negacionismo es una categoría que lo explica todo, porque vemos que no es negar únicamente, hay claramente estos discursos autoritarios, reivindicativos, no es que son de ahora, siempre estuvieron, nada más que no tenían la centralidad pública que tienen ahora, obviamente hay condiciones políticas que habilitan, que tomen centralidad en la agenda pública, pero era imposible pensar que esto sucediera, ¿no es cierto?, pero bueno, entonces, ¿por qué?, porque han venido trabajando en espejo, digámonos cómo antes eran muertos por la subversión, ahora son víctimas del terrorismo, entonces quiere decir que las palabras víctimas ya las se han apropiado y las usan, tal como las han usado los organismos de derechos humanos, nosotros desde la comunicación tenemos que estudiar muy bien estos mecanismos, , entonces el tema de la memoria completa, antes negaban memoria, verdad y justicia, ahora dicen, no, está muy bien memoria, verdad, justicia, pero completa, es decir, aquí no hay dinámicas en un solo campo, sino que hay dinámicas también en otro campo, y potenciadas por políticas que justamente las habilitan, nosotros tenemos que estar desarmando justamente todas estas estrategias, ese es un trabajo de la comunicación, en este caso a través de los juicios, que operan como dispositivo, o sea, generan condiciones de posibilidad para que nosotros podamos discutir todos estos temas

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