La dictadura de las redes: ansiedad y exclusión digital

POR NIZZA DEBBO & SOFÍA MACÍAS

“Más cerca pero más lejos” I En un mundo cada vez más digitalizado, las redes sociales y el constante avance tecnológico prometen conexión, acceso y modernidad. Sin embargo, estas mismas herramientas se han transformado en generadoras de ansiedad, presión social y una nueva forma de exclusión. La paradoja es evidente: nunca estuvimos tan conectados, pero muchas personas nunca se sintieron tan solas. ¿Qué sucede cuando no seguís el ritmo? ¿En qué momento pertenecer pasó a ser una carga emocional?

Las redes sociales, diseñadas originalmente para acortar distancias y facilitar la comunicación, hoy funcionan como vidrieras donde se exhiben vidas cuidadosamente editadas. Esta necesidad constante de validación se traduce en ansiedad, miedo a quedar fuera (FOMO, Fear of Missing Out) y una percepción distorsionada de la realidad. Redes como Instagram, TikTok, Facebook, entre otras, se han convertido en espacios donde el éxito, la belleza y la productividad son moneda corriente. El problema aparece cuando el usuario común, alejado de los filtros y las estrategias de marketing, empieza a compararse. El efecto es devastador: estrés, baja autoestima y una sensación constante de insuficiencia.

Actualizarse para pertenecer

La velocidad con la que avanza la tecnología ha modificado no solo la forma en que nos comunicamos, sino también nuestras rutinas, empleos y modos de aprender. Estar actualizado ya no es una opción: es una exigencia. No dominar ciertas aplicaciones, no saber usar herramientas digitales o no “entender los códigos” de las redes, nos puede llevar a quedar excluidos del entorno social y profesional. “Si no estás, no existís; si no te adaptas, te quedas afuera”. El acceso desigual a los recursos digitales también amplía la brecha: no todos pueden seguir el ritmo, y eso se convierte en una nueva forma de marginación. “Sentía que no podía elegir. En el trabajo tengo que estar atenta al WhatsApp, en la facultad todo se avisa por Instagram o Facebook, sin contar el uso de campus o classroom para estar al día con las materias, a todo esto hay que sumarle que tenemos que contar con un buen teléfono o computadora y acceso a internet”  nos comenta Maria Jose estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras.

 La mirada experta: redes, vínculos y salud mental

Para profundizar en el impacto emocional de este fenómeno, consultamos a dos profesionales calificadas: Psicóloga Maha Chabán (MP 3121) psicóloga clínica con especialización en drogadependencias, explica que “la hiperconexión debilita los vínculos reales. Señala que las redes fomentan la comparación constante, reducen los silencios necesarios y generan la sensación de tener que “estar disponibles todo el tiempo”, lo que impacta directamente en la ansiedad y la autoexigencia. Advierte que una de las primeras transformaciones generadas por las redes es “la comunicación en tiempo real sin la presencia física del otro”, lo que genera una constante interacción sin pausas, donde se pierde incluso la noción de la “pérdida” o “del silencio necesario”. Chabán también señala que esta hiperconectividad favorece un “decirlo todo a toda hora”, en desmedro de lo importante y lo concreto. “Mayor cantidad no es sinónimo de calidad“, sostiene. Las comunicaciones instantáneas no dejan lugar a la elaboración, a la espera ni a la interpretación.

En cuanto a la constante comparación en redes, advierte que, si bien mostrar y mirar es una tendencia general, los efectos que eso produce varían según la singularidad de quien observa. “Muchos términos relacionados con la salud mental, como la autoestima, se usan con demasiada ligereza, sin una pausa para pensarse dentro de esos términos”, explica.

Sobre el sentimiento de exclusión digital, afirma que las redes hoy ocupan un lugar central en las relaciones humanas, por lo cual sentirse excluido puede ser una experiencia real. Sin embargo, “cómo afecta ese sentimiento de exclusión en cada quien es muy variable y debe pensarse de forma individual”.

 Respecto al impacto en adolescentes, destaca que el uso excesivo de redes puede fomentar una “excesiva intimidad” y poca comunicación en una etapa frágil de la vida. En este punto, resalta el rol clave de las familias y escuelas: “Estar atentos siempre es útil, como también generar espacios de charla y poner límites”.

 Finalmente, cuando se habla de desintoxicación digital, Chabán enfatiza que “no existe una receta única. Para algunas personas, desconectarse puede ser un alivio; para otras, es parte de su recreación o trabajo.”

 “La tecnología no es buena ni mala en sí misma. Todo depende del uso”, concluye.

Por otra parte, la Psicóloga Marcela Silvana Rodríguez (MP 3298), especialista en Logoterapia, Terapia Sistémica y Clínica, destaca que la información que circula en redes no es personal y que es fundamental no suponer ni interpretar desde creencias propias. Desde la logoterapia, advierte que todo exceso —incluido el digital— desintegra partes importantes de la persona. La autorregulación, dice, es clave para preservar el sentido, el equilibrio emocional y la conexión auténtica con otros. “Es importante comprender que nuestras emociones responden a nuestros pensamientos y creencias. La información que aparece en las redes no es personal,no está dirigida específicamente a uno”.

“Las circunstancias no determinan a la persona. Todo puede ser una posibilidad si uno está claro en su ‘para qué’ “ . En relación con las redes sociales advierte “todo exceso genera desbalance. Cuando algo se va hacia un extremo, otras partes quedan desintegradas. Por eso es esencial desarrollar autorregulación: encontrar el punto medio. No depende de lo que pasa, sino de qué hago yo con lo que pasa” 

Rodriguez concluye enfatizando la importancia de la autorregulación “encontrar el punto medio. No depende de lo que pasa, sino de qué hago yo con lo que pasa.”

Ambas profesionales sostienen que el uso excesivo de redes afecta los vínculos reales y que hay que aprender a regular su uso para mantener un equilibrio.

Volver a uno mismo 

En tiempos donde todo se comparte, tal vez, el verdadero desafío sea aprender a poner pausa, a elegir cuándo estar y cuándo no. No se trata de apagar las redes, sino de encender la conciencia. Conectarnos sí, pero primero con nosotros mismos.

Para acceder a las entrevistas completas

– Ver entrevista completa a la Psicologa Maha Natalia Chaban:

Entrevista a Psicologa Maha Chaban

– Ver entrevista completa a la Psicologa Marcela Silvana Rodriguez :    

Entrevista a Psicologa Rodriguez Marcela 

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