POR MARIANA DE LOS ÁNGELES FLORES
El arte moviliza sensibilidades, deseos y razonamientos, pero también cuestiona, amplía horizontes, rompe con paradigmas y permite la exploración de la propia subjetividad. La obra de la artista y activista Maco Santucho, se define precisamente por desafiar los márgenes establecidos y construir un campo artístico heterogéneo capaz de despertar la atención y conciencia del espectador.
La artista tucumana de 33 años cuenta con una amplia trayectoria: actriz, ‘perfomer’, artista drag, directora teatral, maestra de ceremonias de la escena ballroom, docente, activista y militante travesti trans, su recorrido por el arte se origina incluso antes de su nacimiento. Proveniente de familia de artistas, Maco se denomina a sí misma hija del incesto teatral: “mis padres se conocieron y enamoraron haciendo teatro y me engendraron mientras estaban haciendo una obra donde mi mamá interpretaba a la madre de mi papá”, relata sobre este hecho que de alguna forma marca su profunda conexión con el teatro y el arte.
A los 12 años tuvo su primer acercamiento oficial con el teatro en el Grupo de Teatro de Escuelas Experimentales, dirigido por el investigador y docente Máximo Gómez, gestor de la sala de teatro independiente La Colorida, donde el grupo realizaba funciones y actividades. Allí Maco permaneció hasta su egreso con 17 años de edad.
Al terminar el secundario, pasó por carreras como Arquitectura y Ciencias de la Comunicación, que si bien no se alejaban por completo del ámbito artístico, su mayor pasión seguía estando en los escenarios. Luego de encontrar el apoyo necesario y dejar atrás prejuicios ajenos sobre lo que significa dedicarse al arte, decidió finalmente inscribirse a la carrera de Teatro de la Facultad de Artes.
Para Santucho el teatro es una herramienta para encontrar “tu propia voz, tu propia corporalidad, tu forma de decir, tu forma de hacer”, para decidir la manera en la cual pararse y actuar frente al mundo. El arte, en sus palabras, permite conectar con la sensibilidad que todos tenemos, pero que la sociedad muchas veces nos empuja a ocultarlas.

En 2020, tiempo antes de la pandemia, comenzó el proceso de construcción de su personaje drag Maconha Sweet, el cual le permitió explorar de otra forma el acting, el maquillaje y la feminidad, poniendo a prueba sus propios límites teatrales y artísticos. Esto para ella marcó un antes y un después en su crecimiento como artista, en ese mismo año participó en un reality virtual llamado Miss Argen Drag. La artista ganó el 2° lugar con un personaje que superaba las normas sobre el imaginario de lo que es y debe ser una drag; Maconha lucía una barba y rompía con la hiperfeminización que se espera en la profesión, esto mismo la llevó a ser reconocida en la escena hasta la actualidad.
“Yo creo que gracias al drag pude hacer mi transición como una mujer trans, como una travesti” expresa sobre la importancia del arte para su desarrollo como persona. La activista describe el drag a través de la teoría de las máscaras. Existen máscaras de todo tipo; de cuerpo completo (como la de los payasos), las que te tapan partes del cuerpo, las que solo te cubren el rostro o la mitad del rostro y por último la más pequeña que es la de la nariz. “El drag para mí era una máscara completa que me sacaba mucho de quién era yo día a día”, cuando estaba en su personaje era muy distinta a cuando estaba fuera de él, “me descubrí siendo amorosa, una persona sensible”.
“Creo que el arte me ayudó a encontrar mi ser más genuino, mi yo más profundo y de alguna manera me ayudó a sacarlo”, “ahí encontré como este punto medio entre yo persona y yo drag, y nació la Maco, esta travesti, que de alguna manera performatea todos los días cada vez que sale a la calle, cada vez que se cruza y se enfrenta al mundo y a las miradas de las personas o a los comentarios. De alguna manera encontré un equilibrio entre eso, entre la realidad y la ficción”.
En 2021 Maconha fue finalista del primer reality drag televisado del país, Juego de Reinas, transmitido desde Salta. De 15 participantes, fue la única representante de Tucumán. Quedó en 5° lugar y fue coronada Miss Simpatía gracias a su audacia y al discurso social exhibido a través de sus looks. Maco recuerda el primer capítulo de la temporada en el que recorrió la pasarela con un vestido que llevaba en color rojo la frase “Ya no transo con tu gordofobia”, como una forma de reivindicar su cuerpo en la escena drag y denunciar la discriminación hacia las personas gordas. Esto le valió desde entonces la atención y reconocimiento del público.
Al terminar la competencia Maconha Sweet ya era una artista mucho más valorada en la provincia y frecuentemente invitada a boliches, fiestas, eventos y marchas del orgullo. En ese momento también comenzó a habitar la escena ballroom.
El ballroom es un movimiento cultural, artístico y de resistencia nacido de las comunidades negras, latinas y LGBTIQ+. Las competencias de ballroom son un espacio de expresión donde hay baile (voguing), pasarela y actuación. Alrededor de esto se construyen redes de apoyo y comunidades que se agrupan en “casas”, las cuales funcionan como familias con figuras de referencia que guían y acompañan a las demás artistas.
En 2021 Santucho fue invitada como jurada a la primera Kiki Ball provincial organizada por la Casa Thames, una competición más abierta de la escena. En la segunda Kiki organizada por la Casa Monarca es llamada para cubrir el rol de presentadora, animadora y conductora del show en el rol de Maestra de Ceremonias (MC). Su papel de MC despertó tanta atracción que la convocaron para cubrir todos los eventos siguientes, incluso en otras provincias como Santiago del Estero, Salta y Rosario, esto le valió el título de MC del Norte.

Actualmente también es madre de la escena en la Casa Casan.
En 2023, luego de varias adversidades Maco consiguió recibirse de la Facultad de Artes como Intérprete Dramática. En 2025 alcanzó el título de profesora y hoy se encuentra rindiendo finales para recibirse de licenciada.
Este año comenzó a trabajar como docente de secundario mientras participa de proyectos como Delirios Blancos, una obra de Salustiano Zabalía en la que actúa Maco junto a todo un elenco teatral tucumano.
Respecto a la docencia, la artista relata las dificultades generales a las que tiene que enfrentarse por ser mujer trans: “siempre está el prejuicio por delante, de que no sos capaz, de que sos vulgar, de que no vas a poder, o de que no tenés preparación alguna”.
Cuenta que en la actualidad social y política que corre, donde el mandato hegemónico condiciona, las principales golpeadas son las personas trans. “Que las puertas se cierren y que de alguna manera tengamos que enfrentarnos a todas esas cosas, es también muy desgastante” revela acerca del hecho de tener que estar constantemente luchando por demostrar que es apta para ocupar un espacio.
En estos últimos años Maco Santucho ha dedicado su producción artística a su propio ser teatral y ser travesti. Trabajar desde ese lugar, es para ella resignificar y apropiarse de su propio erotismo y sensualidad desde lo poético. Las historias o realidades que relata son situaciones que muchas de sus cercanas trans han vivido en carne propia, son duras, tristes y crueles y “hay muchas personas que no les gusta enterarse de que existen”.
“Siento que es importante que nosotras mismas podamos contar nuestras historias y de alguna manera vernos reflejadas nos hace sentirnos acompañadas”, “mi arte va dirigido a todo aquel que necesita de alguna manera un abrazo, abrir los ojos, o poder encontrarse reflejada en algo”. Para la actriz, desprenderse de las represiones y alcanzar la libertad es un deseo común que tienen prácticamente todos, y las identidades trans son una manifestación de esa liberación.
El esfuerzo y la habilidad que pone la artista en su trabajo creativo la lleva a demandar mayor reconocimiento del tiempo, esfuerzo y costo que conlleva la producción artística. Los artistas —incluida ella—, opina, deberían valorar más su arte y aprender a presupuestarlo, aunque también reconoce que el problema está en lo poco que se pretende pagar por el arte, especialmente en el drag y el teatro.
Sostiene que el arte tucumano tiene que comenzar a ser más consumido y valorado, puesto que existe una gran capacidad y obras incluso más destacadas que las producidas en otras provincias más grandes. “El arte que se genera en tu comunidad, en tu sociedad, es tu identidad de alguna manera”, afirma.
Maco Santucho se consagra hoy como una artista referente de la comunidad queer en Tucumán. Disruptiva, auténtica, sobresaliente, carismática y comprometida, su figura representa una parte importante de nuestra escena local y un motivo más para celebrar el arte nacido en nuestro territorio.